Período Medio de Pago (PMP)

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El Período Medio de Pago (PMP) es un indicador financiero que refleja el tiempo promedio que una empresa o administración tarda en pagar a sus proveedores. Es especialmente relevante en el sector público, donde se utiliza para evaluar la puntualidad con la que las entidades cumplen sus obligaciones económicas.


¿Cómo se calcula?

El PMP se calcula generalmente con esta fórmula:

PMP = (Saldo medio de proveedores pendiente de pago × 365) / Compras a crédito anuales

Aunque para las administraciones públicas en España se sigue una fórmula definida por el Ministerio de Hacienda que puede incluir ajustes contables más específicos.


¿Por qué es importante?

  • Para los proveedores, indica el riesgo o fiabilidad de trabajar con una empresa o institución.
  • Para las empresas, ayuda a gestionar mejor la tesorería y las relaciones comerciales.
  • En el ámbito público, es una medida de transparencia y responsabilidad fiscal. En España, por ejemplo, la ley establece un límite de pago a proveedores de 30 días.


¿Como se interpreta?


Un PMP elevado o bajo puede tener implicaciones muy distintas, tanto para la entidad que paga como para sus proveedores. Aquí van algunos matices clave:


🔺 PMP elevado (muchos días en pagar)

  • Tensión de tesorería: Puede indicar que la empresa o administración tiene dificultades de liquidez o que gestiona mal sus pagos.
  • Proveedores descontentos: Genera desconfianza, afecta las relaciones comerciales y puede llevar a exigencias de pagos por adelantado o recargos.
  • Problemas reputacionales: tanto en el caso de administraciones públicas como de entidades privadas, daña la imagen de responsabilidad fiscal y puede tener consecuencias legales si supera los plazos legales.


🔻 PMP bajo (pago rápido)

  • Buena gestión financiera: Refleja organización y control de flujos de caja.
  • Relaciones sanas con proveedores: Puede traducirse en mejores condiciones de compra o acceso prioritario a productos/servicios.
  • Menor rentabilidad financiera: Si se paga muy rápido, la empresa podría estar perdiendo la oportunidad de optimizar su tesorería (por ejemplo, renunciando a plazos sin intereses).


Lo que se considera un PMP “alto” o “bajo” depende en parte del contexto pero en la industria si que hay unos estándares mas o menos aceptados por todos, aunque, variaran en función del sector:

En administraciones públicas (España)

  • PMP aceptable: Hasta 30 días, conforme a la Ley de Morosidad (Ley 15/2010).
  • PMP elevado: Más de 30 días. Si se superan los 60 días, puede haber consecuencias legales y reputacionales importantes.

En empresas privadas

  • PMP bajo: Menos de 30 días. Suele indicar pagos muy rápidos.
  • PMP medio/óptimo: Entre 30 y 60 días, si hay acuerdo con proveedores y no se incurre en intereses.
  • PMP alto: Más de 60 días, sobre todo si no está pactado o afecta la relación con proveedores.

Por supuesto, en sectores como la construcción o la industria, es normal pactar plazos más amplios. Por eso, más allá del número en sí, lo relevante es si se respeta lo acordado y si hay coherencia con la capacidad financiera de la entidad.


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